Lhardy
Reserva aquíLa fachada de Lhardy, construida con caoba traída de Cuba, ya en 1839 dejaba constancia que aquello era un negocio distinto a los que ya existían en Madrid. Émile Huguenin, pastelero francés nacido en Montbéliard, abrió una pastelería de lujo en la Carrera de San Jerónimo, sin saber todavía que duraría casi dos siglos. El nombre venía de Café Hardy, luego Maison Dorée, en París. Desde el primer día funcionó bajo un modelo que la ciudad todavía no conocía: precio fijo por plato, carta escrita y cada mesa servida aparte, con mantel de flores y cubertería de plata.
Desde entonces Lhardy ha sido escenario de algunos acontecimientos históricos del país. En 1841, el banquero José de Salamanca y Mayol celebró allí el bautizo de su primogénito, acontecimiento que llevó el nombre de Lhardy más allá de Madrid. Isabel II escapaba del Palacio Real para comer allí con sus damas. El Salón Japonés, uno de los seis comedores históricos junto al Isabelino, el Sarasate, el Gayarre, el Tamberlick y el Blanco, albergó incontables conspiraciones políticas.
El espacio apenas ha cambiado desde su apertura. La cocina mezcla clásicos del siglo XIX con las incorporaciones del grupo Pescaderías Coruñesas, la propiedad actual: croquetas de cocido, solomillo Wellington con patatas a la inglesa, pâté en croûte Lhardy, lenguado Evaristo al champán o a la sal, pato canetón terminado en sala y trancha de rodaballo salvaje al horno. Entre los dulces, no conviene irse sin probar las Fresitas de Granja de los Monjes, con fruta de un huerto ecológico que la casa tiene en León, noroeste de España.
Otros lugares

Ramón Freixa Tradición
Tradición, la cocina española que te lleva de vuelta a casa

Gofio
Canarias instalada en Madrid

Casa Camacho
El bar de Malasaña que no ha cambiado

Cristina Oria
El concepto que une restaurantes y tiendas en Madrid

Chocolatería 1902
Cinco generaciones guardando el secreto del chocolate de Madrid
Editor's Pick
La Bien Aparecida
Donde encontrar el norte de España en pleno barrio de Salamanca






