Bodega de la Ardosa
Más informaciónEn el barrio de Malasaña hay una bodega con las puertas y paneles originales pintados en rojo y los cristales de época todavía en su sitio, casi intactos desde que Rafael Fernández Bagena trajo hasta aquí el vino de sus propias viñas en Consuegra y abrió su primera bodega en 1892. Más de un siglo después, el local ha sobrevivido la Movida madrileña, varias generaciones y la marea de visitantes de los últimos años. Tres metros de ancho, una barra que ocupa todo el fondo y media docena de mesas altas. Hay un dato que merece mención: para ir al baño hay que pasar por debajo de la barra.
Algo que no puede faltar en la comanda es el pincho de tortilla, cuajada en ese punto exacto, sin estar cruda y extremadamente jugosa. Le acompaña bien las croquetas de jamón, las alcachofas a la parrilla, siempre y cuando sea temporada. Para beber, vermut de grifo o una de sus cervezas de barril. Se come de pie, con la barra cerca y con un ambiente que acompaña. Para quienes llegan nuevos, es una de esas experiencias que vives y siempre recuerdas.
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