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El tardeo madrileño

Música, copas y buena mesa before the sunset

El tardeo madrileño

La costumbre española de alargar la tarde sin esperar a que anochezca

Si hay un plan que define mejor que ningún otro la forma en que España entiende el tiempo libre, ese es el tardeo. No es salir de noche, no es un aperitivo y no es exactamente una comida. Es algo propio, sin equivalente directo en ninguna otra cultura, que ocurre entre las cinco y las nueve de la tarde y que en Madrid ha encontrado su forma más sofisticada. El tardeo nació a principios de los años 2000, y fue Madrid quien lo convirtió en algo propio. La capital tomó ese concepto de alargar la tarde con música, bebidas y ambiente, y lo transformó en una forma de vivir el fin de semana que hoy define su ocio. La pandemia lo popularizó en todo el país, pero el formato ya existía antes. Hoy, según el primer estudio sectorial sobre el fenómeno elaborado por España de Noche y Coca-Cola, el tardeo representa el 26,5% de la facturación de los locales de ocio y hostelería en España. No es una tendencia: es una nueva forma de salir que ha llegado para quedarse.

El tardeo madrileño — foto

El perfil de quien va al tardeo también ha cambiado la forma de entenderlo. La edad media del “tardeador” ronda los 39 años, frente a los 29 del ocio nocturno tradicional. Con una mayor capacidad adquisitiva, este público busca música, buen ambiente y gastronomía de calidad, sin embargo, prefiere llegar a casa antes de la medianoche. El ticket medio supera los 25 euros, más que en cualquier sesión nocturna equivalente.

En Madrid, el tardeo tiene varios escenarios donde vive especialmente bien. Para quien quiere naturaleza y espectáculo, Florida Park, dentro del Parque del Retiro, ofrece terrazas entre árboles y música en directo desde media tarde en uno de los entornos más singulares de la ciudad. Para una versión más urbana y elegante, Taberna Los Gallos, en pleno barrio de Salamanca, transforma sus tres espacios a partir de las seis cuando el DJ toma el relevo, con el barrio buscando el ritmo. Y para quien prefiere empezar con una buena mesa antes de que llegue la música, Margarita, en la calle María de Molina, es un restaurante mediterráneo que los sábados convierte la sobremesa en tardeo, con música en directo y la opción de continuar la noche en la discoteca Graff, sin moverse del sitio. Tres propuestas distintas, el mismo espíritu: alargar la tarde sin esperar a que anochezca.